Así es como mueren las luces en el desierto, y los abismos parecen resurgir del pecho, del pecho sangrante y sufrido, la luz se desboca... tus manos se extienden como sombras entre los huecos, y se pierden en la memoria detenida de los párpados.
Parpadean y retuercen, solo vapor y oscuridad, en lugar de sangre destellos rojos y se parecen a las estrellas moribundas en el cielo.
2.
Ha entrado en mí una oscuridad como cadenas e imágenes capturadas por una luz que agoniza, otra vez el desierto interno, se extiende hasta el amanecer.
Y el coraje como un río fluye, es el alarido del espíritu cautivo por la realidad estresante, es la ciudad...
No, no otra vez los cadáveres,. No, otra vez hacia a mí, No, no más cadáveres que me culpen a mí.
3.
Como ácido, como ácido aprisionado en las entrañas, que vive, que vive junto contigo, no tiene paz tu existencia, la mía se seca, se evapora en el aire junto con mis suspiros, el cuarto se llena, revienta todos los caminos de concreto, como ácido... la vida.
Latido tras latido, como acorde detenido o sostenido en el aire, y el pulso violento se acelera hasta la explosión... como ácido, como vueltas, vértigo, dolor, espacio sideral que pesa... soy como un ruido delgado, creo montañas y lagos y fluyo con el sonido en distintos lugares, y no caigo sobre los corazones de manera igual, los marco... y durante la vuelta de 180 grados, voy bombardeando de nuevo todas las ciudades...
El desierto, siempre el desierto, tumba de voces y recuerdos, paraíso de mis locuras y mis secretos que me esperan con los brazos sangrantes y dañados... y en la cúspide no hay nada... (otra vez el vértigo violento que llena los párpados, me retuerce como las sombra por las luces, esas luces que agonizan de nuevo, quiebran todos los suelos y mis pieles, se alzan de nuevo como las cruces y que yo adoro llorando)
3ª.
Después de todo no estoy loco, solo escucho mi juventud... envejezco con los edificios dañados. Recuerdo la infancia lejana y el muro de Berlín... y nada ha cambiado... aislado, caminando en las calles, ¡con los sueños retocados y derrotados me dispongo de nuevo a exorcizarme!
Y el daño ya esta hecho, me consuelo con estos aparatos, y maquillo todos mis gestos... el mundo sigue dando vueltas, y nosotros damos vueltas sobre nuestras columnas vertebrales... y el fantasma de la locura y de la miseria nos vuelve a tentar, en el desierto sin salida y sin redención, nos cubrimos los rostros y nos volvemos ignorantes y nos quedamos solos, otra vez las voces interiores que nos dicen: ¡Ya basta por favor!
3b.
¡No más cruces sobre mí! ¡No más cruces sobre mi pecho! Parece que antes de surgir ya estoy muerto... la máquina es mi único amigo... las telas me cubren del sol, las imágenes me hacen sentirme menos solo y en las aulas tengo que engañar...
Todos mis caminos son turbios, todas las palabras y mi pensamiento deben ser casi perfectos, mi odio debo de entrenarlo, mi apariencia debo sofisticarlo... estoy encerrado.
Estoy encerrado, con cadenas invisibles, con pesos innecesarios... todo se pudre, las calles se deterioran, todo es sin sentido, estoy encerrado ¡sácame de aquí!.
3c.
No es suficiente, destrozar o escupir las caras, mordernos los dientes o insultar, negarnos al espejo o tomar falsas caras, ignorarnos o criticarnos, buscar las apariencias u odiarlas, para cubrir esta insatisfacción.
Un daga nos corta en pedacitos, vivimos en el mundo moderno más fascista que se conoce... todo deberíamos parecernos igual... deberíamos vomitar.
Abajo la libertad, no nos sirve para nada... apenas alcanza para comer bien, o nos sobra para tomar café, y comprarnos las mejores y estupidas prendas de moda occidental... deberíamos vomitar.
Nada es suficiente para cubrir esta insatisfacción.
4.
Tengo un coraje, y no lo encuentro, los ojos se me llenan, a veces todo oscurece, a veces parece que el mundo y la vida llegan solo hasta aquí. El mañana es tan aplastador, y el mundo gira y no parará de girar, pero en cada giro nosotros nos morimos.
Ni los abrazos, ni los recuerdos consuelan, solo queda tragarse toda esa sangre y comenzar a andar.
5.
Reprimido desde adentro, lucho por salir.
Tambores, chillidos, gestos, alaridos, muecas, manos que se alzan sobre la multitud...
La luz es tan cegadora, lucho por salir de esta enfermedad... he aquí el mundo y su giro perpetuo, yo lucho por salir...
Nadie me enseñó, tuve que abrirme el pecho para sacar todos estos vidrios que me lastiman.
Otra vez el coraje para romper los muros, he aquí que los pinto, y mis palabras y mis voces me ayudan. La imaginación es un arma que debo usar para salir. ¡Acribillaré a los monstruos que me encierran!.
Damián Mictlantecuhtli
22/8/2008